La naturadora.
Alcaldesa por un dia
En esta parcelita del mundo en la que vivimos todavía nos queda un camino muy largo para ser ciudadanos de pro. Participamos de la vida política, sí señor, pero sólo cada vez que hay elecciones. La jornada de reflexión la pasamos quejándonos en los bares, y el día de la verdad nos quedamos en casa porque ya dijimos anoche todo lo que había que decir.
Niños y niñas no saben qué significa gobernar y debe de ser porque muchas personas adultas creen que es sinónimo de mandar y antónimo de responsabilidad.

En fin, que cuando el Ayuntamiento de Alicante nos pidió una campaña para que sus vecinos y vecinas supiesen que existe un proceso en el que pueden aportar ideas sobre en qué invertir en sus distritos, casi decimos que ¡NO!

Este tipo de campañas parecen abocadas al fracaso, hay mucha información y muy compleja: distritos en vez de barrios…, viabilidad, etc., etc., etc.,  y aunque pongas toda la carne en el asador siempre acaba apareciendo un delicado y amargo aromilla a fracaso porque llegas a la gente interesada, a la que siempre participa, pero no a quienes se  quedan en casa o en los bares.

Pero cómo nos gustan los retos, las emociones fuertes, y no tememos ni al wasabi, pues nos cocinamos Alcaldesa por un día.

Con esta campaña, a golpe de tráiler de película, muchos vecinos y vecinas se enteraron de que existía este proceso y eso es importante.
Y aunque el lema recoge bien lo que una gran mayoría entiende por participar (algo puntual),  la plataforma de la web fue una buena herramienta para que mucha gente se animase a hacer sus propuestas desde casa, para que otros muchos las discutiesen, y para que algunos las recogiesen y las defendiesen en las juntas de distrito.

 La participación es como la cocina, que la maña requiere práctica, y los grandes guisos, fuego lento. Alcaldesa por un día fue un buen pollo al curry. Uno de esos platos resultones y originales, que de entrada te sorprende,  pero como le pilles el gustillo se te hace tan familiar como las lentejas y es entonces cuando te desmelenas y te animas hasta con las ancas de rana.