La naturadora.
El Pasaporte de la Vall de Pop
Hay gente que cree que para viajar con peques y que disfruten hay que visitar parques temáticos o alojarse en hoteles con servicio de animación. Quizás por eso hay tan pocas guías turísticas para gente bajita; al parecer hay una leyenda urbana que afirma que se cansan caminando, que les aburre la historia, que sólo se alimentan de hamburguesas y pasta con tomate…

 Nosotras estábamos empeñadas en hacer una guía bien chula para la Vall de Pop y así nació el Pasaporte, una invitación a conocer cada uno de los pueblos que conforman el valle en familia y pasarlo bien.  Porque, ¿quién no disfrutaría investigando sobre la posidonia, buscando fósiles, siguiendo la pista de Barba Roja o frunciendo el ceño frente a  misteriosas pinturas rupestres?

 Y si además, por cada actividad realizada esa gente bajita obtuviese un sello… Y si al completar todas las actividades, además les obsequiásemos con un premio...

 Pues entonces tendríamos mucho más que una guía turística para peques, tendríamos un proyecto en el que trabajan conjuntamente las oficinas de turismo y el empresariado turístico de cada uno de los municipios que conforman la Vall. Y una receta infalible contra el aburrimiento.

 Por cierto, aprovechamos para felicitarnos por el turismo de menos de un metro de altura que visita la Vall de Pop: amantes del turismo activo (y bien activo), enamorado de la gastronomía local (especialmente de la que se cuece en los hornos de las panaderías), curioso y ávido de historias, leyendas y cuentos, y sobre todo respetuoso con el medio ambiente y sensible con el desarrollo sostenible.

 ¡Ah! Y comprometidos en evitar que sus progenitores se aburran un solo instante…

 ¿Quién podría imaginar un perfil de turista mejor?

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